19.3.08

¿Quién es ese Henri Langlois? (I)


¿Quién es ese Henri Langlois? (I)





 
Artículo publicado en El Viejo Topo. Nº239.


En febrero de 1968 el ministro de cultura del estado autoritario gaullista, André Malraux, destituye fulminantemente a Henri Langlois. En poco tiempo comienzan a llegar telegramas a la Cinémathèque Française de realizadores de todo el mundo prohibiendo la exhibición de sus películas en señal de protesta. Abel Gance, Buñuel, Resnais, Franju, Marker, Astruc, Bresson, Dreyer (“Hasta pronto Henri Langlois. Adiós Cinémathèque”, escribió el cineasta danés), Kurosawa, Oshima, Chaplin, Rossellini, Fritz Lang, Richard Lester... y toda la vieja guardia de Cahiers que también se unió a la causa. Días después, y con las protestas en alza, el general de Gaulle preguntó “¿Quién es ese Henri Langlois?”

Henri Langlois dio sus primeros pasos en la exhibición, junto al director Georges Franju, en Cercle du Cinéma, cineclub de los Campos Elíseos donde se podían ver películas norteamericanas, alemanas y francesas, fuera del circuito de las salas de Paris en los años 30. Cercle du Cinéma, fue el embrión de la futura filmoteca, la atmósfera que la haría posible y el cine-club donde proyectaban con osadía cine mudo sin acompañamiento musical. Años más tarde, Langlois abordó la constitución de la Cinemateca Francesa (1936) con Franju, la ayuda inestimable de Paul-Auguste Harlé, director de la revista La Cinématographie Française, y Jean Mitry. Faltaba encontrar un lugar donde almacenar las películas y fue nada menos que George Méliès, cineasta de fantasía, quién les guió hasta un edificio ruinoso en un parque de Orly que Harlé se encargó de comprar y restaurar. Con las llaves en poder de Méliès resultó fácil persuadir a muchos para almacenar allí sus películas.

Langlois, ágil con los elementos más vanguardistas de la época, también fue de los primeros en vislumbrar las posibilidades artísticas de Hollywood, en figuras como la de Howard Hawks. Una visión de gran influencia en la politique des auteurs que llevarían a cabo los jóvenes turcos de los Cahiers du cinéma, pues la Cinémathèque de Langlois era el único lugar en el mundo de la posguerra donde podían apreciar a Hawks, Ford, Hitchock o las películas expresionistas alemanas. Sin duda, la Nouvelle Vague tiene uno de sus puntos de referencia en la Cinémathèque de Langlois, no tan sólo el lugar donde aprender el arte del cine, sino también donde reavivar la fe en ese arte convirtiendo la memoria del cine en un museo viviente. Es reprochable encontrar libros sobre Nouvelle Vague que escamotean de su génesis una influencia tan decisiva, junto a otros como el critico Andre Bazin.

Salvar sin prejuicios, conservar y mostrar. Langlois, rabioso coleccionista que escudriñaba sótanos y buhardillas por todo París, redujo interrogantes a la historia del cine. Su labor, reconocida mediáticamente con un Oscar honorífico en 1974, comenzó en los años 30 a la caza de películas del cine mudo que restauraba, mucho antes que la profesión existiese. “En los comienzos de los años treinta, yo era un adolescente y estaba marcado por el descubrimiento del cine mudo y, de pronto, el cine mudo se acabó. Y fue sustituido por un mediocre cine sonoro. Por tanto tenía ganas de ver películas mudas. Pero ¿dónde verlas? No se exhibían ya, por lo menos en Francia. Por consiguiente, para ver películas mudas, había que organizar cineclubs. Y para esto tuvimos que crear la Cinémathèque, porque había que encontrar y conservar películas mudas”, explica Langlois. Sus dos primeras copias adquiridas en la Cinémathéque fueron The fall of the House of Usher de Jean Epstein y Birth of a nation de D.W. Griffith. Asimismo, la Cinemateca Francesa preservó de la destrucción copias de Intolerance (D.W.Griffith), Greed (Stroheim), Nosferatu (Murnau), Das Kabinett des Doktor Caligari (Weine) entre otras, además de restaurar películas como The Wedding March de Stroheim. “Al principio nuestro trabajo era fácil, porque todo el mundo pensaba que el cine mudo estaba acabado. Nos miraban como si estuviéramos locos. Nuestro entusiasmo era tan sincero, que encontramos mucha comprensión y ayuda espontánea del mundo comercial del cine, donde formábamos una especie de oasis”, comenta Langlois.

Una de las innovadoras ideas de Langlois, a diferencia del resto de iniciativas europeas, fue su interés, no únicamente por la restauración, sino también por la proyección ante el público. “Lo importante es exhibirlo todo, aunque a veces la gente no lo comprenda. De vez en cuando viene algún furioso a quejarse: `Por qué exhibe esta película?´. Y yo digo: ´¿Por qué no? ¿Acaso soy Dios para saber lo que es bueno y lo que es malo?´”, decía Langlois.

5 comentarios:

Carlos Martín Rio dijo...

Amic Tomàs...
Ens tornes a mostrar el teu ampli coneixement (i el teu amor) per cineastes que, segurament per desgràcia del món, han quedat oblidats pel gran públic (si és que alguna vegada el gran públic els va arribar a coneixer).
Mai hauria dit que llegiria alguna cosa sobre un tal Henri Langlois, per tant, suposo que t'he de felicitar per la teva tasca, per il·luminar (en blanc i negre) la nostra (almenys la meva) falta de coneixement.

Angela dijo...

¿Quién es ese Henri Langlois?(I)
Auguro una segunda parte...

Parole saggie dijo...

Interesante descubrir la historia de la Cinémathèque de Langlois. ¿Por qué será que el cine mudo suele caer en el olvido o se habla de su muerte?
Deberías informar al señor 'Chayanne' de la existencia de este blog, seguro que le gustaría. Podrías hablarnos de su película 'Objetivo sexo'que codirigió junto a Domènec Font (decano de Comunicación Audiovisual de la UPF). A lo mejor tenemos ante nuestros ojos una nueva maravilla por descubrir...

Clara dijo...

Doncs pensem en el mateix... De moment, la primavera és un pas més cap a l’estiu, inigualable, però és amb el que ens hem de conformar per ara.

Ja m’he apuntat a Ozu i Renoir, i fa dies que tinc a Ki-Duk en procés.

I de Langlois... doncs gràcies a gent com ell, que van saber ser “frikis” de debò i donar-li una utilitat allò que feien amb d’entusiasme. I perquè avui nosaltres també puguem disfrutar de la seva passió.

Ma.Ri.Na. dijo...

Que bonic aquest entusiasme tan sincer i aquesta actitud adorable cap al cinema. No coneixia la història…

P.D.: Per cert, jo també em quedo amb el conte d’estiu. Entre d’altres coses, també per l’encantadora Margot