24.2.08

La contracultura y monsergas



La contracultura y monsergas

Banksy


Me gustaría realizar un pequeño inciso, a riesgo de adentrarme en terreno político. Es inevitable, la frontera entre cultura y política es imperceptible si se levantan las alfombras. Se trata de una breve síntesis de la cultura y contracultura, formas de consumo generalizadas, y su imbricación en las políticas sociales. La teoría contracultural, refugio de la izquierda más chic, ha sido uno de los motores del capitalismo durante los últimos 40 años y cortapisa del nacimiento de otros enfoques más pragmáticos desde la izquierda. El ímpetu de rebeldía avanza al ritmo de los nuevos modelos, tendencias, formas de expresar nuestra identidad individual... Jamás ha habido riesgo de colisión entre los valores contraculturales y los requisitos funcionales del sistema económico capitalista. Ebrios de revolución, el hedonismo generalizado ha entorpecido la labor de los movimientos sociales, al tiempo que hacía menos llevaderos los sacrificios de la justicia social. La abolición de las desigualdades no es transgresora, ha pasado de moda, y así la contracultura sustituyó al socialismo como base del pensamiento político progresista. En mi opinión, la contracultura responde a la paradoja que dice que “dar de comer a un niño no es alimentarlo, sino aplacarlo para hacerle olvidar el hambre”.


2 comentarios:

Killer dijo...

Dejando a parte el tema de la contracultura, no considero en absoluto que la cultura tenga que estar implicada o relacionada con la política. Es más, a veces sirve justamente para escaparse de ella.

Sendra dijo...

Es cierto que no toda la cultura está relacionada con la política, pero todo lo político encuentra sus raíces y sus mecanismos de transmisión en elementos culturales. Si no, sólo hace falta ver cómo los políticos se adaptan en sus campañas a los nuevos tiempos culturales y tecnológicos atiborrando la Red con sus vídeos propagandísticos, creando blogs, etc.

A mí entender, el papel de la contracultura sí que ha sido una especie de sucedáneo de otros movimientos sociales izquierdistas más efectivos a nivel político. No obstante, ambién es cierto que en un sistema político y electoral tan regido por lo emotivo, la contracultura es una forma más que útil para propagar ideas de justicia, de derechos, de igualdad... Aunque quizás sea muy arriesgado, yo llegaría hablar de una abdicación de la política en estado puro a favor del terreno de la cultura y lo emotivo.

Ja he complert, Ramon! Felicitats pel teu bloc! Ja me l'aniré mirant! Sort!