5.3.08

La crítica fílmica


La crítica fílmica



André Bazin

 

“Los franceses tienen dos profesiones: la suya propia y la de crítico de cine”, solía decir con socarronería Truffaut. Sin embargo, son mayoría los que prefieren mirar las películas ignorando al crítico especializado que les ilumina con sus verdades y proclama su autoría en el género. Generalmente, el público no va al cine a emitir un juicio artístico, sino a pasar una velada entretenida, a omitir una conversa, a evadirse…

El cine, espectáculo de feria en sus orígenes, es un arte popular, con infinidad de medios especializados, con gran recepción en la opinión pública… y pocos vacilan en exponer sus opiniones (o sentencias). A pesar de ello, el gusto no es un ejercicio de crítica, no tiene valoración ni juicio artístico. Comúnmente, la crítica para diferenciarse del está bien / no está mal impone un cartel del buen gusto, de difícil digestión y que acaba por silenciar una filmoteca inconfesable y paralela de puertas adentro. El cinéfilo acostumbra a adaptar sus gustos en función del interlocutor y del ambiente, intenta ofrecer al auditorio la reafirmación de los dogmas establecidos, ya sea por los críticos o bien por el aparato propagandístico de los grandes estudios. Doxas y no dogmas que convierten la mención en distinción. Por otra parte, el público es anejo a la crítica más relacionada con las cifras, los premios y otros factores que entran en la práctica ordinaria del juicio. Se trata de la voluntad de cooperar en la cohesión social buscando lo notorio. No obstante, tampoco el éxito de taquilla (box-office) tiene implícito un juicio de valor franco, simplemente es una elección para salir.

Frecuentemente se nos escapa: “Es una obra maestra”. Un dictamen que por reiterado e hiperbólico devalúa dicha categoría. Una de las definiciones más cautelosas apela al tiempo. El paso de los años desviste el oportunismo y la moda dejando un poso que convierte a la película, una vez silenciado el ruido, en ejemplo y enseñanza. Así pues, la obra maestra vendría determinada por su influencia en obras posteriores y porque hace evolucionar el lenguaje. Dicha afirmación vendría a expresar que las obras maestras son reconocibles y no subjetivas, algo bastante discutible. Además de imponer un determinismo técnico y financiero, ajeno a los gustos más triviales.

Sin embargo, si pensamos en la cartelera actual observamos películas directamente influenciadas por modelos anteriores igualmente nefastos, así que hay amplio margen para el debate (¿Matrix?). Aunque dejemos pasar el tiempo la obra maestra lo es desde el primer instante, y resulta tentador atraparla al instante como intenta la crítica e imponen los grandes estudios. Por otra parte, ¿cuántas obras maestras existen? ¿En relación a qué? ¿Quién está capacitado para reconocerlas? En palabras de Tarkovski: "Cuando el hombre se topa con una obra maestra, comienza a escuchar la misma voz que también inspiró al artista. En contacto con una obra de arte como ésa, el observador experimenta una conmoción profunda, purificadora. En esta tensión específica que surge entre una obra maestra del arte y quien la contempla, las personas toman conciencia de los mejores aspectos de su ser, que ahora exigen liberarse. Nos reconocemos y descubrimos a nosotros mismos: en ese momento, en la inagotabilidad de nuestros sentimientos."

¿Cómo analizar y valorar entonces la obra cinematográfica? ¿Cómo explicar las diferencias entre un film que está bien o me ha gustado dentro de un consumo asiduo de películas? Alinear unos criterios para valorar una película es fatigoso frente al gusto natural y la ideología de la evidencia. Más allá de los valores estéticos, históricos, sociales…quizás la verdadera piedra de toque sea la intentio auctoris, aquello que el autor ha querido transmitir. La eterna discusión entre lo que el director quiere decir, lo que realmente nos muestra la película (intentio operis) y lo que nosotros creemos que quiere decir (intentio lectoris). El resultado es un rimero de párrafos inciertos debido a que la opinión siempre es subjetiva (vaya novedad!).

En primer lugar, en muchas ocasiones la visión del director se ve condicionada por una sucesión de imposiciones que coartan su mensaje y lo acoplan al resultado de un estudio de mercado. En este sentido son pocos los directores con la libertad suficiente para rendir cuentas sobre sus propósitos primigenios y el resultado final. Ello nos conlleva a plantearnos hasta dónde llega la identificación plausible entre obra y autor; y más en un medio de expresión con tanta intermediación en el proceso creativo. En segundo lugar, son muchos los directores que adoptan un discurso indolente declarando que no han querido decir ni demostrar nada, sin lecciones ni juicios adosados. Nada más de moda que no hacerse entender como estrategia para atizar el prestigio y la fascinación entre el público. En otras ocasiones las reflexiones del director son tan personales y densas que es imposible llegar a una cierta complicidad con el espectador. De cualquier forma, las obras conservan cierto testimonio de una voluntad creadora y un mensaje.

Desenredando el embrollo, nunca sabremos que pretendía el director: si tuvo la libertad para abordar sus pretensiones, si tuvo la libertad y supo o no llevar a buen puerto el proyecto que tenia en mente…Así que tendremos que avenirnos con nuestra opinión en función de nuestras expectativas, valores, prejuicios y cultura (el factor que determina el divertimento y la extracción de lecturas). Una opinión que puede deformar las determinaciones del autor y hacer que la transgresión llegué a ser dominante. Es entonces cuando el reflejo acaba por suplantar la realidad, cuando la imitación acaba transformando el original, como en las caricaturas políticas. Véase Dreyer y su apreciación entre el público.

¿Y cuál es la función de la crítica? La explicación y el juicio de la obra artística, decidir cuál era la intención del artista y juzgar si la alcanzó. También hacer de consejero y asesor del espectador, defender las obras olvidadas e indebidamente menospreciadas, ayudar a ver el mérito que pasa desapercibido, contextualizar el arte dentro binomio industria-comercio… ¿Nuestro error? Considerar crítico al que escribe reseñas.





“Porque vuestros juicios servirán para que seáis juzgados” (Mateo, VII, 2)

Miradas de cine. Nº51. Estudio. La crítica de cine (I)
Miradas de cine. Nº51. Estudio. La crítica de cine (II)

5 comentarios:

Parole saggie dijo...

Menudo patrocinio le estás haciendo al señor Mateo con esta afirmación. Cuando algún día abandone el mundo terrenal, creo que no me abrirán las puertas del cielo entonces. Queriendo o no, todos juzgamos y sentenciamos. ¿Cuándo de forma correcta y con la argumentación y base teórica adecuada? Sinceramente no lo sé. Cada día conozco más parámetros, valores o aspectos de los cuales partir a la hora de realizar una crítica. Cada maestrillo tiene su librillo, diríamos popularmente. Y realmente es así, ¿quién está en lo cierto? Eso es algo que cada uno debe reflexionar.
Me parece muy acertado lo que dice Tarkovski: “Nos reconocemos y descubrimos a nosotros mismos: en ese momento, en la inagotabilidad de nuestros sentimientos”. Primero nos conmueve y emociona la obra, luego damos paso a la reflexión…

Clara dijo...

Després de llegir aquesta crítica de la crítica, hi he estat pensant i m’he recordat d’una cosa bastant simple que m’ha portat a pensar-ne d’altres.

Fa uns anys, vaig sentir que una noia li deia a una altra que les sabates que portava eren lletges. I la noia de les sabates “lletges” li va respondre: “No pots dir que les meves sabates siguin lletges, sinó que a tu no t’agraden”. En aquella època estudiàvem Plató, i això m’ha fet pensar en la recerca de la veritat objectiva. I partint d’aquí, he trobat un text (http://www.pensament.com/filoxarxa/filoxarxa/plat1smr.htm) que finalment m’ha acabat portant al “Ceci n’est pas une pipe” de Magritte.

I penso en això que deies:
“El gusto no es un ejercicio de crítica”.
“La obra maestra vendría determinada por su influencia en obras posteriores y porque hace evolucionar el lenguaje. Dicha afirmación vendría a expresar que las obras maestras son reconocibles y no subjetivas, algo bastante discutible”.

La cita de Tarkovsi, molt encertada.

Shangri-la dijo...

Hola. Te invitamos a visitar nuestra publuicación sobre cine y literatura. Un saludo.

sylvia dijo...

Buf, menuda buena pinta tu blog :) Veo que te gusta Malle (yo tb en especial el fuego fatuo) (!)... me tendré que pasear por aquí en cuanto tenga un rato :) saludos,

Old Boy dijo...

D'entrada, admirat Ramon, felicitats per l'article. Precís i comprensible, m'ha quedat clar que el meu camí és el de la fatalitat.

El cine i com criticar-lo. Curiós. Si no m'erro, una vegada et vaig comentar que a diferència d'altres fenòmens artístics i culturals, el cine inclou una vessant tècnica molt, massa important.

El contingut cinematogràfic és valuós. Però, en el cine, la forma ho és quasi bé tot. I sovint, i això és el que modestament i probablement erràticament penso, la forma és el que condiciona que puguem o no parlar d'una futura obra mestra.

"The Matrix". Cal esperar a veure com es desenvolupa tot plegat i si la seva vigència es manté. De moment, però, està clar que per la indústria i la manera de produir, "The Matrix" és el referent d'obra mestra del segle XXI.

Què és una obra mestra? Una cinta que crea tendències? Una cinta boníssim que genera un seguici? Jo seria més pràctic, en aquest sentit. El cine és cine i, a pesar de la transcendència que li volguem atorgar, també és del tot intranscendent. Així doncs, una obra mestra és una pel·lícula que a)ens entusiasme i b)reuneixi un seguit de requisits tècnics, interpretatius i narratius que generin entusiasme.