18.5.08

2. Brassaï (1899 - 1984)




 2. Brassaï (1899 - 1984)


La nuit de París que Brassai fotografià m'anima a dir-te que et trobo a faltar quan em llevo d'imprevist a la matinada, que n'hi ha massa coixins al meu llit i que el silenci quan és una opció i no pas un estat continu té molt més significat. ( - - )


Brassaï no tenia nada de retraído. Fotógrafo polifacético, también ejerció de periodista, escultor, escritor y dibujante. Si Atget aprovechaba las primeras horas del día, Brassaï fue el fotógrafo de la noche, maestro de la extravagancia y amante del crepúsculo, allí donde se deforman o nacen las pasiones. Henry Miller, amigo de correrías noctívagas, escribió: “Brassaï es un ojo vivo. Su mirada posee una veracidad que lo abarca todo y que convierte al halcón y al tiburón en centinelas que se estremecen ante la realidad”. Sin duda, Brassaï conjugó una vida llena de pasión y desenfreno con una capacidad innata de mirar y devorar, de verlo todo. Mientras a Atget toda conversa le parecía larga, Brassaï perteneció a la bohemia, a los ciclones del ego y las palabras olvidadizas. Húngaro de nacimiento, Brassaï compartía rituales nocturnos con los grandes artistas y escritores del momento: Matisse, Dali, Fargue, Prévert, Michaux, Breton, Mann, Éluard, etc. Y gracias al coro se convirtió en uno de los mejores cronistas, con pluma en mano, de su tiempo. Ahí quedan sus Conversaciones con Picasso, Henry Miller, los años en París o Le Paris secret des années 30.

Gyula Halász no abrazó la fotografía hasta 1920, en parte gracias al influjo de André Kerstéz. Y lo hizo con recelos al considerar entonces la fotografía un medio demasiado mecánico e impersonal para sus impulsos creativos. El trabajo de Brassaï apunta al realismo de Baudelaire, la noción de lo fantástico social de Mac Orlan y a las creaciones surrealistas. Y se engloba en unos años dónde la fotografía estaba controlada por los pictorialistas, con una clara ausencia del espíritu de vanguardia. Ninguna estética simular a la de Moholy-Nagy en Alemania o Rodchenko en la URSS. Tan sólo Le Corbusier y Légler alzaban la voz.


Brassaï se dedicó también a la escultura con gran sentido para las formas, estilizadas, casi abstractas y muy primitivas. Asimismo, fiel al espíritu de experimentación de su camarilla realizó algún cortometraje como Tant qu’il y aura des betes, premio a la originalidad en el festival de Cannes de 1956. “Siempre he detestado la especialización. Por eso he cambiado constantemente de medio de expresión. Así puedo respirar y mantener la frescura de la mirada”, escribió Brassai, artista antes que fotógrafo. Colaborador habitual en la revista Minotauro, se ganó su unción a los surrealistas con sus representaciones de la realidad desde una nueva perspectiva, con objetos a gran escala que desvirtuaban su sentido original. Asociaciones de nuevos conceptos visuales, cargados de ambigüedad y erotismo, que atrajeron el interés de los surrealistas, aunque él, temeroso del encasillamiento, marcaba distancia con toda escuela y lenguaje: “Siempre tuve la impresión de mostrar un aspecto de la vida cotidiana de la ciudad como si la descubriéramos por primera vez. Eso es lo que me distingue de los surrealistas”. Sin embargo su vínculo con los surrealistas, tanto a nivel personal como de obra, es intenso.

Otro de sus proyectos más vanguardistas fue su fiel reproducción de los grafitis que poblaban las paredes de París y que fotografió a lo largo de 20 años, anotando cuidadosamente su localización en un cuaderno, para hacer así un seguimiento y advertir las sucesivas modificaciones. Arte nuevo, humano y abstracto, conexión entre el arte primitivo y el actual. El proyecto atrajo la atención de Klee, Miró, así como de representantes del informalismo de los años 40 y 50 como Dubuffet, y fotógrafos: Aaron Siskind, por ejemplo.

Su faceta de flâneur de excepción la ejecutaba con gran tacto y discreción, disparando pocas fotografías, siempre concentrado y la espera del instante; sin prisa e infiltrándose como un elemento más del paisaje para capturar aquellos momentos mágicos. Deja vivir, vive e inmortaliza. Sus imágenes nocturnas, capturadas con su Voigtlander Bergheil, se enrolan en la corriente realista, pero con un pie y medio en la fantasía social, de la cual fue representante Mac Orlan. Un fantástico social que se asentaba en la habilidad para obtener una imagen evocativa que condensase la atmósfera de un momento o época, una búsqueda de los elementos sensoriales. En Brassaï el resultado fue una repetición incesante del deseo y un exaltado fragmentario fetichista.

Brassaï, seudónimo que adapta el nombre su ciudad natal, Basso, escenificó su propia visión con la noche como cómplice sumisa, y recreándose en el volumen, las formas y, sobre todo, el control de los juegos de luz. “Mis paseos continuos por París me permitieron después realizar una especie de estudio de las costumbres de la fauna nocturna parisina. Frecuenté el entorno nocturno y hasta me mezclé con los maleantes de la época”, dijo Brassaï. Sus temas: los obreros, los artistas, vagabundos, meretrices, traperos, lecheros, parejas de enamorados, esbirros, homosexuales, vendedores…y las atmósferas. Dramas de sexo y soledad.

“Soy un reportero al que no le gustan las fotografías descuidadas. Para ser un verdadero creador, todo artista visual debe tener dos dones: cierta sensibilidad hacia la vida, por los seres vivos y, por otra parte, el arte de apresar esa vida en cierto modo. No se trata de escepticismo puro. Una foto confusa no puede penetrar en la memoria. Siempre he considerado la estructura formal de una fotografía, su composición, tan importante como el tema. Hay que eliminar todo lo superfluo, hay que orientar el ojo con gran decisión. Y hay que tomar de la mano la mirada del espectador y conducirla hacia lo que es interesante contemplar”, palabras de Brassaï que hacen palpable su voluntad de no conformarse con los retazos de realidad que la ciudad le ofrece, al estilo de Atget. Toda fotografía es una visión personal a través de un encuadre y una iluminación en busca de la máxima expresividad. Toda crónica responde a los criterios de un testigo que a través de la exposición de unos hechos atiza la hoguera de las vanidades. La realidad que narra da fe de sus experiencias vividas, lo convierte en un triunfador o un perdedor, en alguien gris o vital. “Fotografiar es apropiarse de lo fotografiado. Significa establecer con el mundo una relación determinada que sabe a conocimiento, y por lo tanto a poder”, escribió Susan Sontag. Nosotros mismos certificamos experiencias, en ocasiones, limitando la experiencia a una búsqueda de lo fotogénico.

Brassaï poetizó y lo hizo deseoso de artisticidad, bordeando la teatralidad como más adelante lo haría Doisneau. Una apariencia de escenificación que no convierten sus imágenes en menos auténticas, justo todo lo contrario. Brassaï disfrazó la realidad con el traje que a él siempre le hubiera gustado desfilar. No construyó su arte robando pedazos a la realidad, pero cimentó una realidad, más romántica, sórdida y sugestiva, al igual que la noche. Más que instantáneas se observan construcciones de la realidad que expresan su individualidad. Así afirmó: “Me preocupo que el sujeto sea consciente de que participa en un acontecimiento. Necesito su total colaboración”. Brassaï no disparaba rollos con la intención de captar desprevenido al sujeto, sino que el resultado surgía de una intima relación con el sujeto. Brassaï denunciaba a los fotógrafos que procuraban tomar por sorpresa a los modelos con la errónea creencia, según él, que se les revelará algo especial. Brassaï, como Arbus, quería a sus modelos alertas, conscientes…los incitaba a posar. Ahí quedan sus fotografías noir, de portada para Chandler o Hammett, de imprenta expresionista. Lo real convertido en fantástico a través de su mirada. “Yo sólo pretendía expresar la realidad, porque no hay nada más surrealista que lo real. Si la realidad no nos maravilla continuamente es porque el hábito la hace trivial a nuestros ojos”, mentía sin decir la verdad Brassaï.

Brassaï aplica la ruptura de la representación de la realidad, substituida por visiones egocéntricas, que hoy en día encontrarían cobijo en el people o la moda. Dicho desplazamiento de estilos actual conllevaría que sus imágenes fuesen explotadas por los mensajes publicitarios. Tal es la confusión, producto de la abolición de los géneros clásicos. La finalidad comunicativa del trabajo callejero de Brassaï es válida tanto para un roto como para un descosido. Los esbirros de la banda de Alberto el Grande, dos enamorados en un café parisino, su particular escena de El beso, las charadas visuales presentes en las calles, etc. Sus visiones diurnas están cercanas a las arquitecturas de Atget. Y nada más. Brassaï no muestra, sugiere.

“La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón...”
Brassaï


21 comentarios:

gran duc dijo...

Brassaï nació aún en el imperio Austro-Húngaro, cuna de grandes artistas en todos sus campos. Totalmente de acuerdo con lo de la noche… efectivamente la noche nos sugiere mucho más de lo que realmente muestra, y muchos muestran su verdadera faceta cuando los rayos del sol mueren y la oscuridad nos abraza delicada y pausadamente.
Es un verdadero placer leer tu blog.
También “chapeau” por la banda sonora.
Sigue así, porque nunca defraudas con tu trabajo.

Irene dijo...

Veo que necesito tiempo para descubrir tu blog, así que de momento sólo saludo y comparto esto:

La Nuit

O Nuit! Viens apporter à la terre
Le calme enchantement de ton mystère.
L'ombre qui t'escorte est si douce,
Si doux es le concert de tes voix
chantant l'espérance,
Si grand est ton pouvoir transformant tout
en reve heureux.

O Nuit! O laisse encore à la terre
Le calme enchantement de ton mystère.
L'ombre qui t'escorte est si douce,
Est-il une beauté aussi belle que le reve?
Est-il de vérité plus douce que l'espérance?

http://goear.com/listen.php?v=abcd47c

Srta. Pelo dijo...

La foto de la chica de espaldad, en medio de la noche, la encontré una vez googleando y me gustó. La use otro blog donde escirbí algo sobre las prostitutas. No sabía quién la había tomado.

Tienes un sitio muy interesante, me agrada tu estilo.

Srta. Pelo dijo...

Blow Up, Blow Up... qué buen gusto tiene usted, monsieur.

Nebel dijo...

hola muchas gracias por comentar muy interesante tu blog, a mi también me gusta mucho Edward Hopper, saludos!

Esther* dijo...

Comenzar a leer tu entrada de hoy con esa música de fondo tampoco es para corazones convalecientes.

Me encanta la idea de poetizar artísticamente. Hablar de realidades disfrazadas, tema del que un día fui experta. A veces somos víctimas de nuestra propia imaginación y eso nos hace construir nuestras propias realidades. Usar ese momento como inspiración para plasmar imágenes hace de artistas como Brassaï unos grandes.

Un saludo surrealista!
Muuuuak***

sylvia dijo...

Fantásticas imágenes. Repletas de sombras y figuras que solo se intuyen. Escenas incompletas, llenas de sugerencias y contornos. Muy cinematográficas también. Me gustan mucho (!)

Sergi dijo...

Li tinc especial estima a Brassaï. De fet, la imatge que apareix encapçalant el meu blog és un fragment d'una que has posat. Segueixo aprenent força, i amb plaer!!

Fraentic dijo...

Mmmm... millor Brassaï que no pas Atget. A més sempre he tingut especial debilitat per les fotos nocturnes (gaudeixo veient com hi ha gent que en sap fer-ne).

No obstant, segueixo pensant que París está sobrevalorada.

Fraentic dijo...

Per cert... Què llegeixes de Boris Vian?

Laia dijo...

Me quedo con esto:

"Deja vivir, vive y inmortaliza"

MBI dijo...

Sigo aquí, disfrutando.
De acuerdo con la noche sugerente, se me ahonda y a veces, la verdad, pienso que el sol sale para fastidiar...

La dama lectora dijo...

Ohhhhh.... Hem fas somniar amb tot el que escrius. Per primera vegada escric alguna cosa al teu blog. Le feu follet, ja saps la meva identitat?

Natsuki dijo...

Al postgrau que estic fent, vam tenir una ponència on se'ns explicava l'època que va treballar a Harper's Bazar. Ho compares amb revistes actuals i sembla mentida que hagin passat més de seixanta anys.
Un treball d'imatge prodigiós.

Una abraçada amb olor de sorra mullada

ultrarrojo dijo...

gracias por este trabajo (en el sentido noble del término) sobre brassaï, lo he leído con mucho interés.
en otro orden de cosas menos cortés:
atormentado? por qué? será que pones de tu parte, y eso está bien, porque si no, no funciona.
vian, malle, jacques brel... creo que eres francófilo. yo también. ya hablaremos de esta cuestión.

ultrarrojo dijo...

ah! me encanta ser minúscula entre los enlaces

ESTHER dijo...

Muy bueno Brassaï! Siempre!

Tu post genial.

Un beso y un abrazo.

Flor de Loto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
olga dijo...

breath and breath

...........breath

olga dijo...

admiro tu saber

marcela dijo...

Siempre la noche, siempre Brassaï, siempre la fotografía.
Me dedico desde hace muchos años a comisariar y coleccionar. Lo definitivo que quedará de nosotros será un aimagen, justo una imagen.
Me encanta cómo escribes, y me gusatría que te dieses una vuelta por mi blog "the best of lola", imçagenes de los mejores de ahora mismo. Sin una palabra.
Un saludo