9.3.08

Diane Arbus (I) : Quien sabe de dolor, todo lo sabe

 Diane Arbus (I) : Quien sabe de dolor, todo lo sabe

 

Quiero fotografiar todas las ceremonias dignas de consideración de nuestro presente porque, mientras vivimos el aquí y el ahora, tendemos a percibir únicamente aquello aleatorio, estéril e informe. Mientras lamentamos que el presente no sea como el pasado y perdemos la esperanza de que se transforme en el futuro, sus innumerables e inescrutables hábitos permanecen a la espera de un significado. (...) Estos son nuestros síntomas y nuestros monumentos. Deseo preservarlos simplemente porque todo aquello que es ceremonioso y curioso y corriente llegará a ser legendario.
Diane Arbus (March 14, 1923 – July 26, 1971)

Escribió un crítico que si las artes fueran equivalentes, Diane Arbus sería el Franz Kafka de la fotografía, pérdida en los mismos laberintos. “Crecí carente a la idea de que uno puede cae y de que existe un hoyo donde caer”, explicó en una ocasión Diane Arbus, personaje capital del arte contemporáneo.

El estilo de Diane Arbus era ajeno a los nuevos aires que insuflaban el documentalismo en los años 50. Una época en la que los rasgos estilísticos cohibidos y neutrales, de fotógrafos que se escudaban tras las historias, dejaron paso a una autoría explicita (Robert Frank, William Klein, Garry Winogrand, etc). Se ponía de relieve no tan sólo la historia, sino también la autoría del intermediario. No había otra salida, pues la fotografía se extendía vertiginosamente, al igual que el número de practicantes como corolario del turismo de masas y las celebraciones, y en arreglo con su accesibilidad, poco más o menos que universal. La fotografía no es inmune a todo ello y adoptará algunas de sus erratas estilísticas (encuadres desnivelados, estelas…). Se produce una transición del documentalismo sociológico, con vocación transformadora y de reajuste social, hacia las obsesiones personales. En un plano más subjetivo no se busca reformar la vida, sino conocerla sin compromiso. Diane Arbus, a contracorriente en el nuevo estilo que se abre paso, recupera el clasismo de August Sander (Hombres del siglo XX) con un estilo frontal aplicado años más tarde por Richard Avedon en su trabajo In The American West. Diane Arbus, discípula de Lisette Model, tenía la creencia, al igual que Edward Steichen, de que la fotografía “había nacido perfecta”. Por esta razón sus imágenes tienen esa apariencia purificadora tan rotunda, antagónica a cualquier retoque desvirtuador como el aplicado por su amigo Richard Avedon en ocasiones. De Lisette Model recogió un realismo crudo y aprendió a captar lo general para acercarse a lo particular.

La toma frontal acrecienta el valor de la empatía y la sensualidad que despertaba Diane Arbus en sus personajes proscritos: monstruos de feria, perturbados mentales, prostitutas, delincuentes, indigentes y otros seres marginados y solitarios. Esa frontalidad, agresiva para la gran mayoría de sujetos, desvela una complicidad excepcional y un alto grado de implicación. “Es terriblemente hermoso. Me siento llena de gozo pero ansiosa y confusa y no consigo fotografiar (...) Quizá no pueda fotografiar si pongo algo a salvo”, decía Diane Arbus, para quién retratar era una acto de seducción sin limites. “Yo he aprendido a mentir como fotógrafa. Ha habido ocasiones en las que he ido a trabajar con ciertos disfraces, simulando ser más pobre de lo que soy…actuando, pareciendo pobre”, confesaba Diane Arbus, quién en sus inicios podía actuar como una tonta dejando caer objetos para que los sujetos se distrajesen y que, poco a poco, se convirtió en una cazadora implacable. Poseía un aspecto tranquilizador y agradable que le servia de señuelo en sus desconcertantes temas. “Se comportaba como el peor de los paparazzi. Se lanzaba como un buitre sobre alguien y se veía brillar el flash”, explicaba el fotógrafo Frederick Eberstadt. El peligro la estimulaba, el terror la despojaba de la depresión y siempre asociaba el riesgo con el placer. Eran los años 60. “Los tiempos más locos y desmadrados en Nueva York desde los felices 20”, según Tom Wolfe.

Su estilo lleva implícito sus creencias y su espíritu. Sus encuadres, capciosamente simples, democratizaban a todos los sujetos. Sin distinciones. Lo normal y lo insólito no tenían barreras. Diane Arbus enfocó su mirada hacia lo grotesco y lo salaz, el horror que se oculta agazapado entre la apariencia y la identidad. Una introspección psicológica enfatizada con el uso del flash (en su Rolleiflex y más tarde con la Mamiya C33). Para Diane Arbus cuando más concreta es una imagen más general ser: el saber captar que el anónimo ganador de un concurso de pueblo o el artista de barraca puede convertirse en un testimonio significativo de su época. “El estilo de Arbus radica en el sujeto que fotografía”, escribió Walker Evans Y Diane Arbus solía decir: "Creo realmente que hay cosas que nadie puede ver si yo no las fotografío".


4 comentarios:

sylvia dijo...

Brutal, Arbus, siempre, y certera con sus palabras. Me quedo con: "Creo realmente que hay cosas que nadie puede ver si yo no las fotografío".

Siempre me ha fascinado cómo ella que lo tenía todo fue tan infeliz. Leo: Ni las fotos felices de la infancia o de la luna de miel, Diane Arbus sonríe. Su cara está siempre desolada, sombría, perturbada por un sufrimiento recóndito. Su biografía, salvo en los días finales, no explica por qué. Parecía que lo tenía todo. Pero algo le faltaba, y ese algo debía de ser intolerable.
na de sus últimas cartas dice: “Lo peor es que estoy literalmente aterrada de deprimirme. A veces me falta confianza hasta para cruzar la calle”. Sus últimas fotos, sin embargo, exhalan –como todas las que hizo– una energía descomunal: la de alguien que está contemplando una realidad invisible para el resto de los mortales (Fuente: http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=707933)

Natsuki dijo...

Hola, Tomás
Antes de nada, gracias por pasearte por mi blog!
Me gusta el tuyo.
Tienes una nueva visitante ;-)

Saludos de lunes denso!

aut0maticimperfecti0n dijo...

La veritat es que hi ha vegades que veiem les coses un segon i al seguent ens empenedim de no tenir temps d'haver tret la càmara, no et passa??
m'ha agradat aquest text q has escrit... i he vist que les teves pelis preferides son molt interessants :)
merci per passa pel meu blog i afalagar les meves fotos :)

Clara dijo...

Quan la vaig conèixer al CaixaForum realment em va impressionar. Una exposició molt completa que em va marcar de principi a fi: les seves fotos, els seus objectes, les seves llibretes i les seves notes. En fi, la seva vida.

Recordo que en una de les parets havien fet gran una frase seva que deia: "Una fotografia és un secret sobre un secret. Quant més et diu, menys en saps". Em va quedar al cap i hi he tornat a pensar moltes vegades.

Aquí n'hi ha més de molt:
http://www.artphotogallery.org/02/artphotogallery/home.html