30.4.08

Nabokov lessons



Nabokov lessons



Antes de convertirse en una celebridad literaria, Vladimir Nabokov, hijo de una de las familias más opulentas de la antigua Rusia que perdió todo a manos de la Revolución, se ganaba el pan dictando clases de literatura en las universidades de Wellesley y Cornell, entre 1941 y 1957. Y escribo “dictando”, pues antes de estrenarse como docente Nabokov escribió cien lecciones –unas dos mil páginas- sobre literatura rusa, ajustadas a los cincuenta minutos de duración de las clases en las universidades norteamericanas, y con las fue tirando años y años. Sin espacio para los escarceos maestro-alumno. “Aunque […] llegué a desarrollar un sutil movimiento ocular de sube y baja –diría-, para los alumnos atentos no hubo jamás la menor duda de que lo que yo hacía era leer, no hablar. […]. Yo trataba en vano de sustituir mis apariciones ante el atril por cintas grabadas para que las escuchasen en la radio de la facultad. Por otro lado, me divertían muchos las risitas de apreciación en tal o cual lugar del aula, en tal o cual pasaje de mi conferencia”. ¿Qué pensaría Nabokov de la ordenanza Bolonia? Por otra parte el autor de Lolita también dictó cursos sobre maestros de la narrativa europea y El Quijote en particular. Las célebres lecciones publicadas sobre esos tres ejes temáticos constituyen su credo y estas negligentes líneas son unas exánimes pinceladas…


“No tiene sentido buscar la vida real, la gente real y demás, cuando se trata de novelas – dice Nabokov-. No existe vida real para un escritor de genio: debe crearla él mismo”.
La única realidad que importa es, pues, “la verdad de la ficción”. Nabokov reniega de la suposición que la narrativa debe ser un reflejo o remedo de la llamada realidad. El artista es un embaucador que despliega ante nuestros ojos un artificio persuasivo, que conduce nuestra mirada hacia los frutos de la ilusión de la realidad. El realismo tan sólo es una cuestión de grados.

La literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle neanderthal gritando «el lobo, el lobo» con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que un chico llegó gritando «el lobo, el lobo», sin que lo persiguiera ningún lobo.

 Curso de literatura europea. Vladimir Nabokov

La literatura es algo suntuario, carente de finalidad o utilidad. No puede ser nunca un instrumento. Un pensamiento en sintonía con el de Georges Bataille, expresado en el breve ensayo ¿Es útil la literatura? y en contraposición al “Manifiesto por un arte revolucionario independiente” de Trostky, Breton y Rivera. Una visión moldeada en Nabokov por las experiencias artísticas en su país natal bajo el comunismo.

Lo que suele estropear esta actividad es la preocupación que tiene el escritor débil por ser útil. Toda persona tiene que ser útil para sus semejantes, pero se convierte en su enemigo si no es nada por sí misma, por encima de la utilidad. Caer en la utilidad, por vergüenza hacia uno mismo, cuando la divina libertad, lo inútil, da mala conciencia, es el principio de una deserción. Se deja vía libre a los arlequines de la propaganda…

¿Es útil la literatura? Georges Bataille



En palabras de Nabokov: “Un escritor carente de talento no puede desarrollar un estilo literario de algún valor; en el mejor de los casos, será un mecanismo artificioso deliberadamente ordenado y carente de toda chispa divina”. Sólo si se posee talento literario “se puede enseñar a un joven autor a encontrarse a sí mismo, a librarse de sus clichés lingüísticos, a eliminar la chabacanería, a formarse el hábito de buscar con paciencia la palabra correcta”.


Según Nabokov el sentido común es un enemigo temible que el escritor debe mantener a distancia, ya que ha pisoteado a varios genios que se adelantaron a su época, “ha coceado los cuadros más encantadores porque su bienintencionada pezuña consideraba un árbol azul como una locura”.

Pero en general, yo recomendaría la muy denigrada torre de marfil, no como prisión del escritor sino sólo como dirección estable, provista naturalmente de teléfono y ascensor por si a uno le apetece bajar un momento a comprar el periódico de la tarde o pedirle a un amigo que suba a jugar una partida de ajedrez, cosa ésta sugerida en cierto modo por la forma y la textura de la morada. Es un lugar fresco y agradable, con un inmenso panorama circular, y cantidades de libros y de aparatos prácticos. Pero antes de construirse uno su torre de marfil debe tomarse la molestia de matar algunos elefantes. El precioso ejemplar que pretendo capturar para beneficio de aquellos que pueden estar interesados en ver cómo se hace es, casualmente, una increíble mezcla de elefante y de caballo. Se llama: sentido común.

Curso de literatura europea. Vladimir Nabokov

También nos habla de filisteísmo literario: una actitud convencional, mercantil y burguesa ante la vida. El filisteo posa de una falsa profundidad, una falsa espiritualidad, una falsa cultura y atañe tanto a lectores, escritores como personajes.

El filisteo no distingue un autor de otro; la verdad es que lee poco, y sólo aquello que le puede ser útil, pero puede pertenecer a un club del libro y elegir los libros bonitos, bonitos, una mezcolanza de Simone de Beauvoir, Dostoievski, Marquand, Somerset Maugham, El doctor Zivago…

Lecciones de literatura rusa. Vladimir Navokov


12 comentarios:

Laia dijo...

La pregunta de qué pensaría Nabokov sobre Bolonia yo también me la hago, sería interesante saberlo.

El otro día leía algo de Javier Marías donde hablaba de la realidad y de la ficción en la novela... no de la misma forma pero en algunas cosas me ha recordado.

Cuídate esa congestión, espero que sí sea feliz mi puente y el tuyo también ;).

Clara dijo...

Els "filisteos" podrien ser alguns d'aquells que demanen ficció als que volen començar a publicar.

¿Las angustias del escritor incipiente?


Curiós sentir cantar en finlandès;
bonica cançó.

Parole saggie dijo...

Y el talentoso Tomás, ¿ya se ha encontrado a sí mismo? A ver si para el próximo Sant Jordi te montan una carpa como la de Zafón. Esperemos que a tus conocidos no nos hagas hacer toda la cola para que nos firmes el libro.

Navokov estaría encantadísimo con Bolonia, pero la docencia debe ser algo más de lo que plantea el ruso. Ay si el ruso se topara con la revolucionara Montero… Yo no creo que lo único que importe sea la realidad de la ficción. La narrativa también refleja la realidad.

No sé qué dirá la letra de la canción, ¿pero qué animada no?

gran duc dijo...

Cierro los ojos, me traslado a la actual universidad, y ... me maravillo.....es Nabokov quien esta en la tarima... pero no, es el profesor de cada día.
Parece mentira, pero muchos profesores siguen dictando sus clases, con la diferencia que no las preparan como Nabokov, sino que, directamente, leen el libro. Que pena, al menos Nabokov era brillante.

Muy bien tratado el tema y, como siempre original.

Sigue así

LILITH dijo...

"Mi método de enseñanza me impedía un auténtico contacto con los estudiantes" Nabokob (Curso de literatura europea).

Como docente reconozco que Nabokob se perdió lo mejor de la enseñanza: el "feedback" de los estudiantes que es el mejor estímulo para continuar. Creo q amaba la materia pero no la pedagogía, una pena.

Aun así me hubiera gustado tenerlo de profe, aunque fuera por poderle discutir sus afirmaciones categóricas... aunque sospecho que no me hubiera dejado, je,je

Fraentic dijo...

“Aunque […] llegué a desarrollar un sutil movimiento ocular de sube y baja –diría-, para los alumnos atentos no hubo jamás la menor duda de que lo yo hacía era leer, no hablar."
... llegint això, ara entenc perquè els profes de la UAB feien el que feien, eren una versió actaulitzada de Nabokov. Van canviar les targetes o apunts d'aquest senyor (que escriu coses interessants, huelga decirlo) per power points...

Llàstima que els profes que vaig haver de patir no li arribarien ni a la sola de les sabates.

Beakman, del Món d'en Beakman ha sigut i serà el millor professor que he tingut a la vida. El que m'ha ensenyat les coses més útils, interessants i divertides d'aquesta vida.

Andreä dijo...

Hace poco me contaban que un buen profesor es ese que recuerdas con los años, el que te marca y al que pretendes nombrar cuando te den un Oscar.

Muy buenas lecciones las del profesor Nabokov.

Säludos cordiales!

Ma.Ri.Na. dijo...

Peculiar peculiar, el senyor Nabokov. Però entrant en contradicció amb tot això que dius que diu al voltant del no-sentit de buscar la vida real a les novel•les, he de dir que a vegades Nabokov em recorda a la creació del seu Humbert Humbert. Suposo que és l’estranyesa dels seus caràcters –entre paranoics, implicats i obsessius- i algunes coincidències el que em porta a relacionar-los. (En cap moment faig referència a la pedofília, només a la psicologia de tots dos) Per exemple, el fet que Nabokov impartís classes exclusivament a noies al Wellesley College o això que expliques de què intentava en vano de sustituir sus apariciones ante el atril por cintas grabadas para que las escuchasen en la radio de la facultad com si volgués evitar el contacte amb la gent o les nínfules. O també la implicació a l’hora de preparar-se les lliçons, que el portà a escriure aquestes dues mil pàgines...

Bonic el cas hipotètic del llop. Estic totalment d’acord amb què la literatura pot ser només ficció, però suposo que inevitablement consisteix a treure una miqueta de l'interior de l'autor a partir de la capacitat de saber trobar les paraules apropiades i de la imaginació. I la imaginació sempre té algun referent a la realitat, algun punt de real, per petit que sigui.

Ma.Ri.Na

Doisneau dijo...

"Amo el chico que un dia llegó gritando «el lobo, el lobo», sin que lo persiguiera ningún lobo" "Amo el que no viviendo puede llevarme a vivir lo que yo tampoco viví"



Con todo mi permiso
Doisneau

ultrarrojo dijo...

brassaï? qué maravillosa asociación! la verdad es que me halagó mucho leerlo. gracias.
si en este momento formulase alguna opinión sobre estas palabras tuyas, sería un acto de,eh... "filisteísmo" por mi parte, lo que en cierta manera ya es formular una opinión, qué cosa.
pensaré y entoncés volveré.
y gracias, sí.

Patricil dijo...

Ahora se estila proyectar powerpoints y leerlos con todo el descaro!

Anna Baeza dijo...

estuve en la expo de Friedlander, lo reconozco...
nos conocemos?