21.7.09

Buy the Ticket, Take the Ride II: ¿Gonzo Who? (I)

Serie Gonzo (2/9)



Buy the Ticket, Take the Ride II





2. ¿Gonzo Who? (I)




¿Cuáles son las características más notables del periodismo gonzo? Podríamos quizás hablar de un subgénero del periodismo de investigación, del periodismo encubierto y del periodismo embedded en el cual el periodista no renuncia a ser la voz narrativa. Un periodismo, el gonzo, inexorablemente ligado a HST, su personaje y su estilo de vida. Ello ha provocado cierto estancamiento, al contemplarlo como una ruta privada, cerrada al tránsito. Muchos petimetres han intentado asociarse al estilo gonzo y canalla, pero el periodismo gonzo sigue marcado por una forma de ser y una personalidad que todo lo eclipsa, hasta la consideración pormenorizada de sus leyes. Los continuadores han sido escasos, siempre más ávidos de protagonismo que de periodismo. Sin embargo, quizás ese periodismo gonzo asociado a Fear and Loathing in Las Vegas sea una desfiguración del término, ya contaminado desde su bautismo, y un sádico acto de revisionismo histórico con los medios de comunicación y una brillante estrategia editorial como cómplices. ¿No es Fear and Loathing in Las Vegas periodismo gonzo? Más bien literatura gonzo.

Puestos a deshojar los ornamentos y la retórica del periodismo gonzo, con el objetivo de mostrar su imprecisión como género periodístico, cabe preguntarse lo siguiente: ¿Qué clase de periodismo no tiende a plantear un acercamiento directo a la noticia? Esa premisa forma parte del abc del periodismo, el de la calle, aquel que dictamina que para escribir con justicia sobre algo hay que enfangarse en la vida, pisar el terreno. También se argumenta que el periodista gonzo, al ser parte implicada en la historia, acaba por influir en la misma fomentando la épica y atizando la hoguera de las vanidades. No obstante, cualquier acontecimiento al que asista un periodista es filtrado y la conducta de sus participantes se resiente y es automáticamente alterada. ¿Está pues, la diferencia, en la redacción? ¿En la inclusión del periodista, como narrador protagonista o testimonio, en el redactado que el lector va a consumir? Ya sea a través de un alter ego o de forma más abierta. Si así fuera, todo el reporterismo de investigación en el cual el periodista se adentra en una historia, en ocasiones durante semanas, para acabar optando finalmente por un punto de vista más neutro y testimonial tendría que ser considerado no gonzo. In Cold Blood, por ejemplo, a pesar del trabajo de campo y la implicación de Capote no es periodismo gonzo, pues su autor optó por un punto de vista de omnisciencia editorial.


John Sacks (1930-2004), por ejemplo, se quedaría también fuera del cajón. Autor de An Eye for an Eye: The Untold Story of Jewish Revenge Against Germans in 1945, Sacks es un reputado periodista, en particular gracias a su cobertura de la guerra del Vietnam. En su libro M (1966), Sacks se incrusta en una compañía de soldados, desde el proceso de selección y entrenamiento hasta pisar Vietnam, con el propósito de relatar sus pensamientos en el transcurso de diferentes operaciones. Sacks optó por hacer uso de osados monólogos interiores de los diferentes personajes, a través de un punto de vista de omnisciencia editorial que dio no pocos quebraderos de cabeza a la revista Esquire.

Por el contrario, infiltrarse durante diez días en un manicomio haciendo creer a todo el mundo que no estás cuerdo, como hizo Nellie Bly para reportearlo en Ten Days in a Mad-House, es puro gonzo. Ella lo narró en primera persona. En definitiva, el espíritu gonzo no es sólo participar, sino también dejarse ver: el trabajo de campo y la implicación se dan por sentados en el periodismo. Esa inmersión e implicación pueden acarrear la ocultación de la identidad, pero no es imprescindible, si lo es la primera persona, aunque sea una voz secundaria en el relato, una voz reflejo y no espejo.

Y aceptado esto también se acepta que periodista gonzo, periodista embedded, periodista de investigación, el periodista encubierto…son definiciones complementarias e intercambiables. El solapamiento es inevitable y en ocasiones está marcado por la temática, como en el caso del periodista embedded asociado al periodismo en guerra. Ahora bien, descartaría la inclusión de nuevas definiciones como la del periodismo informativo de creación, con más retórica y rodeos que conclusiones inequívocas.



La principal característica del periodismo gonzo es su punto de vista de narrador protagonista o testimonio, copartícipe con la historia, y a menudo kamikaze, un yo de alto voltaje. Una primera persona narrativa que no tan sólo observa sino que también participa en los acontecimientos relatados. El personaje principal de la historia, el mismo periodista, es la voz relatora en un ejercicio de subjetividad extrema, pues a diferencia de otros puntos de vista más periféricos el uso de fuentes de información más diversas está más limitado, aunque Wallraff es capaz de combinar un ejercicio gonzo con grandes dosis de información en sus trabajos, todo un camino a seguir. Como personaje central, HST, por ejemplo, se limita a narrar la historia tal como la siente, a través de sus ideas, prejuicios, experiencias, moral… nunca de forma pasiva o contemplativa, sino siempre como participante observador y provocador, sin aportar excesivos datos para encuadrar la historia y su sentido. El narrador es el eje y todo gravita a su alrededor. Ello implica que o te amoldas a su forma de ver las cosas o lo rechazas, sobre todo con HST. Es un relación de amor y odio a primera vista donde la barrera que separa al lector del periodista se derriba y la realidad se mezcla con la ficción. El periodista no se esconde, más bien se exhibe con sus ropajes más excéntricos, hace de su experiencia la génesis del relato. Así podemos imaginar a HST bebiendo en los mismos bares que la banda de moteros Hells Angels, quizás piropeando de forma igual de soez a las camareras y durmiendo en un motel con alguna de ellas, emborrachándose con ellos, cometiendo alguna brutalidad, participando en su mística…todo ello llevo a HST a afirmar que no sabía si estaba investigándolos o siendo absorbido por ellos.

[…] Cuando trabajo y me expreso en tanto que periodista y escritor, jamás lo hago de oídas, de segunda mano; me dedico fundamentalmente a expresar lo que yo mismo he vivido, lo que yo mismo puedo testimoniar y lo que yo mismo puedo asegurar. Y, a fin de cuentas, el que vive y siente algo en su propia carne saca unas conclusiones mucho más rápidas y mucho más decisivas que si solamente ha escuchado o leído algunas informaciones a este respecto.


Gunter Wallraff

Las señas de identidad del periodismo gonzo son algo difusas: un cajón de sastre repleto a menudo de materiales diversos y desordenados, de diferente índole, implicación y objetivo. En suma, un terreno inexplorado con margen para un trabajo de recopilación y clasificación de materiales periodísticos, con la voluntad de rendir tributo a sus precursores (Nelly Bly o Egon Erwin Kisch, por ejemplo) y dibujar una cronología más legítima y no tan reduccionista y anclada a HST. A menudo desde la tradición de los muckrackers, a menudo desde la peor tradición de HST (exhibicionista y egocéntrica), el periodismo gonzo tiene una dilatada trayectoria en las letras todavía por explorar. Al igual que El Nuevo Periodismo, se trata de un movimiento heterogéneo, nunca escuela, pero mucho más underground y minoritario que Talese y compañía. El periodismo gonzo es una actitud ética, ideológica y estilística que no tiene en HST un peaje inevitable, ni tampoco un patrón de validación.


El principal contratiempo, desde el punto de vista periodístico, es el riesgo exacerbado de la autobiografía, tal y como advierte Albert Chillón, además del escollo de anteponer la presencia del periodista a los hechos mismos, el entusiasmo de estar a lo que acontece. El dogma facts are sacred, comments are free es violado y ridiculizado. El periodista a la vez que reportea se crea una biografía a la medida, consciente de que ninguna otra voz lo va a contradecir, consciente de que a través de las historias que está viviendo se erige la suya propia y, claro está, ésta debe de ser apasionante y rompedora. Esto se ve claramente en el contexto de las historias del periodismo gonzo, de alto riesgo (Hell’s Angels). Sucede entonces que el reportero pierde de vista la historia, su utilidad como periodista frente a la sociedad, y pone el énfasis en sus peripecias, en lo anecdótico, en lo cool. Es en ese instante cuando el valor periodístico del reportaje se diluye en una escritura novelesca y pintoresca del yo. El narrador se convierte en la estrella y la historia en un mero accesorio a su encumbramiento. Ahora bien, ello no puede hacer olvidar que cuando la implicación es legítima y sincera el periodismo gonzo proporciona una perspectiva única e inalcanzable para el reportaje convencional.

Molts feien de periodista igual que haurien pogut fer d'empleat de la Caixa d'Estalvis o de dependent a Pañerias Ramos. La inquietud professional era escassa.


Diàlegs a Barcelona. J.M. Huertas Claveria.

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