24.7.09

Buy the Ticket, Take the Ride IX: Epílogo



Serie Gonzo
(9/9)



Buy the Ticket, Take the Ride IX


9. Epílogo

El periodismo gonzo no se encuentra como pez en la arena fuera del universo de HST. Al contrario, hay una gran tradición de escritores y periodistas que han utilizado el método gonzo (la necesidad de ser parte de algo para contarlo), no siempre el periodismo gonzo, para explicar sus historias con diferentes propósitos: abrazar el progreso y denunciar las injusticias, o bien como vehículo de expresión personal y ególatra, indiferente a toda transición colectiva. Dentro del cajón de sastre gonzo, repleto a menudo de materiales diversos y desordenados, de diferente índole, implicación y objetivos, se abre un vasto terreno para un trabajo de recopilación y clasificación de materiales periodísticos, con la voluntad de rendir tributo a sus precursores (Nelly Bly o Egon Erwin Kisch, por ejemplo) y dibujar una cronología más legítima y no tan reduccionista y anclada a HST.

Sin embargo, la panorámica gonzo, tan atractiva en forma pretérita, revela en el presente una desafección hacía este genero periodístico alternativo. En la actualidad el periodismo gonzo se ha convertido mayormente en un accesorio puntual para el lucimiento de periodistas que aspiran a estrellas. Inexistente en la red (espacio de lucha ideal para el gonzo) y en la prensa escrita (nunca su presencia ha sido destacable y, hoy en día, la tradición reporteril está en sus horas más bajas), destacan algunos pocos nombres como Matt Taibbi y clásicos como Wallraff, todavía al pie del cañón, pero sin duda su utilización es mucho mayor en el audiovisual, sobre todo como medio de expresión del reporterismo de humor y satírico, estilo CQC, o en documentalistas como Michael Moore, verdadero maestro en el terreno audiovisual, y apuestas como la de Samanta Villar en 21 días. Por otra parte, resulta estremecedora la regresión de la profesión periodística que ha arrinconado la ambición de ser parte de algo para narrarlo, de implicarse para explicar, en algo alternativo y radical, más propio de un subgénero como el gonzo que no del periodismo en su totalidad.




Así mismo, el periodismo gonzo es una etiqueta tardía que engloba y complementa al periodista embedded, periodista de investigación, periodista encubierto…con absoluta normalidad. Igualmente, el periodismo gonzo, su recuperación desde la tradición muckracker, le debe mucho a El Nuevo Periodismo, pues sin esa nueva mentalidad el giro de tuerca del periodismo gonzo habría sido inviable. Además, desde una perspectiva literaria el periodismo gonzo se entronca con los géneros memorialísticos y las autobiografías, un terreno ampliamente abonado en la literatura del yo, pero sazonado con algunas herramientas periodísticas.

El periodismo gonzo, cuando la implicación es legítima y sincera, proporciona una perspectiva única e inalcanzable para el reportaje convencional. La presencia del periodista en un primer plano, a carne viva y con un acceso privilegiado a la información, también supone toda una declaración de principios frente al periodismo más burocrático y ofimático, frente a las visiones prefabricadas e indolentes de la realidad. No hay que olvidar, pues, que el periodismo gonzo es también una actitud ideológica y ética, además de estilística. No obstante, también es habitual la contaminación de los periodistas que anteponen la voluntad de impresionar a la de informar, aquellos que privilegian la presencia del periodista (being there) a los hechos mismos, el entusiasmo de estar a lo que acontece, siendo el periodismo una mera excusa para sumergirse en un estilo de vida ansiado. El buen periodismo gonzo, bajo mi criterio, no debe anteponer jamás, en su escopetazo final, la presencia del periodista a los hechos mismos, ni caer en la exacerbada autobiografía, ni tampoco jugar en exceso al yo-yo o destapar la caja de Pandora. El periodismo gonzo es un periodismo transitivo, con una ruta de vuelo honesta.


En los bajos del periodismo gonzo subyace también el nuevo paradigma de la condición posmoderna: la deslegitimación de la legitimidad y la disensión del consenso. Ante el fracaso anunciado de la imposibilidad de asentar cualquier juicio, el HST de la memoria colectiva en Las Vegas y su estilo de reporterismo más narcisista se yerguen condecorados con las muletillas posmodernas. El animal HST está devorado por un proceso de personalización, una radicalización de los valores hedonistas y una legitimación del placer que absorben sus rutinas periodísticas. Lo importante es ser uno mismo, certificar la impostura de la autenticidad y la personalidad, ser libre y transgresor, al contrario que las formas caducas de la prensa tradicional. HST, a pesar de sus fobias y estridencias políticas, participaba de la aparente descrispación de las posturas políticas e ideológicas, una suerte de nihilismo político, aunque siempre se le puede dar un giro de tuerca y presentarlo de forma diametralmente opuesta. En Günter Wallraff, el otro polo del periodismo gonzo, las recetas posmodernas se diluyen y la revolución y el progreso no están enterrados en una retirada sin cuartel sobre el presente: hay la trasnochada, pero siempre útil, conciencia de clase, tan poco chic hoy en día frente al por que tu lo vales. En la corriente mayoritaria del periodismo gonzo la emoción directa absorbe al discurso transitivo, adscribiéndose a la liberación del yo y a su autonomía del periodismo aséptico, todavía hegemónico, que busca un equilibrio moderado de una realidad móvil a la que tratamos de adaptarnos como las algas se doblegan bajo el impulso de las corrientes.


“I hope you enjoy reading this as much as I enjoyed writing it”.
HST

8 comentarios:

Tomás dijo...

Palabras, en referencia a su obra y al concepto gonzo, del escritor Robert Juan-Cantavella, autor de El dorado, obra incluida con todos los honores en el triunvirato del material gonzo de esta serie.

Robert Juan-Cantavella:

I

"Hola Tomás,

Muchas felicidades por la serie de textos "Buy the ticket, Take the ride", me parece un ensayo muy potente. No sé cuánto te has divertido tú escribiéndolo, pero a mí me ha gustado mucho leerlo. No creo que El Dorado merezca un lugar entre tan ilustre genealogía, pero verlo ahí también me ha gustado mucho. De acuerdo con tu crítica a mi crítica del new journalism; mi intención con esta novela era tratar de trabajar en esa tradición, concretamente en la del gonzo, sin más: el punk journalism es uno de los mecanismos que he utilizado, puesto que este trabajo era desde la ficción, y la boutade del 'old journalism' no se estaba mirando en el espejo de los maestros, sino en cierta tendencia actual a llamarle new journalism, o más bien 'new new journalism', a productos que, como tú dices con respecto al 'punk journalim', no han franqueado las barreras del 'new journalism' (disculpa el trabalenguas). Es decir, era una especie de puya, ahora me doy cuenta que corta de miras, bien por haberme molestado, bien por no haberme molestado lo suficiente en explicitarla"

II


"Ya que citas a Lampedusa, lo haré yo también: había que cambiar algo para que todo siguiese igual. Si en esta novela me desmarco del gonzo journalism con otra etiqueta, el punk journalism, es precisamente porque me pareció la única forma de permanecer dentro del gonzo. Hst no hubiese necesitado crear su etiqueta, gonzo, pues su periodismo cabía dentro de la etiqueta new journalism; había diferencias, pero también las hubo en otros casos; new journalism no es una receta de instrucciones, un marco cerrado, cabe la pluralidad y la disensión. Pero él lo hizo, y sin ser necesario tenía sentido. ¿Cuál es la principal consecuencia de esta decisión? Que a pesar de que comparta el catálogo de tu ensayo, lo cierto es que Hst es gonzo journalism, y gonzo journalism es Hst. Un estilo y un escritor. Sólo uno. Si en mi novela hubiese solicitado un lugar para Trebor Escargot en el gonzo journalism, como fue desde el principio mi intención, me hubiese abismado a una contradicción in terminis: como en el caso de groucho marx, en ese club sólo hay un sillón (si quieres, luego también hay sillas, pero mi compañero Trebor es más ambicioso). En su momento me pareció que la única forma de meterme dentro de un club tan exclusivo era crear un club igual de exclusivo: Trebor Escargot es punk journalism y punk journalism es Trebor Escargot, cambiarlo todo para no cambiar nada. En última instancia, una decisión conservadora".

MARIEL dijo...

Tomás, son las cuatro y media de la madrugada en Buenos Aires y honestamente ya ni sé cómo llegué a tu feu follet. Sí sé que vi a Jeanne Moreau en la puerta de entrada, las escenas cinematográficas y Nighthawks al pie, escuché la música y leí en diagonal un par de escritos y ya no pude irme. No quisiera irme, en realidad, lo que significa que volveré. Con tu permiso, mi Pájaro de China quisiera enlazarte con su asombrado pico para no perderte el rastro. Besos desde las constelaciones del sur.

gran duc dijo...

Tras un paréntesis para inspirarme en las fuentes, no del derecho, sino de la historia , he comprobado que nuestro amigo Tomás sigue trabajando incansable a pesar del calor. "Periodismo gonzo", siempre existe una palabra para catalogar cualquier estilo de cualquier materia, como disfrutamos los humanos queriendo poner una palabra para explicar todo un concepto.
Desde mi humilde posición, pues me catalogo de leguleyo en materia periodística, este tipo de periodismo, efectivamente, esta bastante enclavado en los documentales visuales. Sólo hay que mirar los maravillosos reportajes de la BBC, siempre tan cuidados y tan exactos, en los cuales, y cada vez más, suele aparecer un "presentador estrella", el cual, por un lado, te molesta, pero por otro te invita a seguir mirando el programa.
Nada es absolutamente blanco o negro, siempre hay muchas tonalidades de gris.

MARIEL dijo...

Tomás, mi próxima noche es de inmersión profunda en tu feu follet. A cada paso que doy en esta casa reconozco pasiones compartidas. Gracias por dejar que el pájaro te enlace para tenerte más cerca. Besos viendo el amanecer invernal.

LeChatte dijo...

Gracias. Sólo son automatismos insomnes en busca de algo de calma. A modo de diario catártico.

Lo suyo si es un gran trabajo. Lo leeré con calma en horas de luz.

No sé como dio con estos garabatos.

Enchantée.

la chica de los recados dijo...

Qué sorpresa leer algo nuevo sobre periodismo... Desencantada de esta profesión, siempre me quedará la pasión por ella!
un abrazo,
ina

Lunático dijo...

Desde hoy, uno de mis blogs favoritos

Llegué.. no sé hace cuánto tiempo y (suspiro) realmente ni idea de que hora, ni idea de qué estaba haciendo... sólo sé que me perdí en este rincón.
Nuevas perspectivas, eso me gusta... tú las tienes.

Jin dijo...

tus análisis me admiran siempre, Tomás. un rigor poco común y un saber-de-qué-se-habla. a veces los temas que tocas son más arduos —y no me atrevo ni a comentar!— pero siempre son instructivos. confieso que hasta ahora no sabía lo que era el periodismo "gonzo", así que hoy me has abierto otra ventana!