24.11.09

La conquista del fondo del mar

Reportaje publicado en El periódico de Catalunya (24-11-09).


La conquista del fondo del mar emerge en el Museu Marítim



Julio Verne iniciaba así su libro 20.000 leguas de viaje submarino: «Corría el año 1866 cuando una noticia...». A buen seguro el escritor, bien documentado vía suscripciones, tenía conocimiento de la botadura del Ictineu 1 de Narcís Monturiol, siete años antes en el puerto de Barcelona. «La historia del capitán Nemo es la historia de Monturiol cuando le cancelan el proyecto. Nemo solo puede estar inspirado en Monturiol», aventura de corazón Pere Forès, diseñador industrial del Ictineu 3, en menos de un año el primer submarino científico de España.

Ahora, con motivo de la conmemoración del Año Monturiol, y del 150º aniversario de la botadura del Ictineu 1, el Museu Maritím de Barcelona presenta una ambiciosa exposición con el propósito de recuperar la fascinación por lo desconocido y rendir tributo al revolucionario científico. Una curiosidad materializada a través diferentes sumergibles civiles, reseñados en una exposición que también se aventura a recuperar la experiencia sensorial del viaje submarino y los sueños proyectados por el mar en el imaginario. El viaje titulado Inmersió! Monturiol i la conquesta del fons del mar abre sus puertas el lunes, y tiene desde ayer en el Museu de l’Empordà una visión complementaria centrada en el visionario figuerense que convirtió la utopía en realidad.

«Se tiene más información de Marte que del fondo del mar», recuerda Forès. Los científicos calculan que solo se ha explorado un 5-10% de los océanos del mundo. En 1960 el batiscafo Trieste alcanzó los 11.000 metros, la máxima profundidad de los mares, y en 1969 se pisaba la Luna. ¿Y desde entonces? ¿Se ha perdido la curiosidad? «En el año 1948, cuando se reprendió la exploración submarina, solo habían existido dos submarinos para usos científicos, los de Monturiol. A partir de 1948 se han construido más de 500 submarinos de exploración», dice Forès que añade: «Una cosa es que no hayan recursos y otra es que se haya perdido la fascinación. El mar es la gran frontera que nos falta por explorar».

Joan A. Forès i Jané, comisario de la exposición y padre de Pere Forès, coincide: «Es más desconocido y desafiante el fondo de los mares que ir al espacio exterior. Y es más complicado ir hacía abajo que hacía arriba». La exposición da fe de los esfuerzos, en ocasiones suicidas, por iluminar las llanuras abisales y el gran valor «para las generaciones futuras» de toda la información que Monturiol legó, a diferencia de los muchos aventureros que se hundieron en los abismos junto a su tripulación.

SUMERSIÓN// Pere Forès
ha recogido el testigo de Monturiol. Desde hace años prepara la construcción del Ictineu 3 y, como Monturiol y otros inventores, encuentra más obstáculos en tierra que bajo la superficie. «Fuimos los primeros en el mundo en solucionar la navegación submarina y ahora estamos a la cola», se lamenta Pere Forès. Y denuncia: «Nuestro país ha perdido el tren de la exploración del fondo del mar. Nosotros estamos abriendo un sector industrial que en Catalunya no existe pero sí en países de nuestro entorno. El sector de la tecnología submarina mueve en el mundo 26.000 millones de euros al año y se prevé que de aquí a dos años mueva más de 40.000».

Para sa
car adelante el proyecto del Ictineu 3 el diseñador ha visitado a más de 600 personas. «Durante un tiempo la mayor parte de los esfuerzos de la empresa iban destinados a rellenar papeles», admite. El presupuesto del proyecto ronda los dos millones de euros y «un 2% del proyecto ya ha estado financiado con subvenciones públicas». «Monturiol gastó el equivalente a seis millones de euros», revela Pere Forès, si bien el ampurdanés también sufrió la apatía política y su Ictineu 2 fue embargado y convertido en chatarra. Ahora la exposición explica la historia de la exploración de las profundidades, aunque, como reconoce Pere Forès, «en el fondo del mar quedan todavía muchos mundos por descubrir».



Si así es, si el capitán Nemo habita todavía el océano, su patria adoptiva, ¡ojalá pueda el odio apaciguarse en su feroz corazón! ¡Que la contemplación de tantas maravillas apague en él el espíritu de venganza! ¡Que el justiciero se borre en él y que el sabio continúe la pacifica exploración de los mares! Si su destino es extraño, es también sublime.


20.000 leguas de viaje submarino. Julio Verne.


1 comentario:

Jin dijo...

venimos del mar, algún día tenemos que volver a ello..
la expo parece fantástica la atracción por lo desconocido, lo abisal, siempre juega en nosotros. y me encantan los grabados, la verdad es que no me importaría estar en Barna para poder verla.